Marcio Takeda (São Paulo, 1994, IG: @takeda_marcio)

Para Marcio Takeda Japón nunca fue algo definido, tangible. En su casa en São Paulo siempre se habló en portugués y se comió comida brasileña porque su padre, que llegó a Brasil ya de adulto, apostó por integrarse de lleno al país para que sus hijos no fueran vistos como una rareza. Entonces, aunque Japón ha sido una presencia constante en su vida, Marcio creció con las mismas referencias sobre el país que tiene cualquier occidental: el anime, las mujeres vestidas de colegiala, los robots, la gente con el cabello pintado de colores estrafalarios.


La primera sorpresa de Marcio fue encontrarse con que Tokio es tan cosmopolita y diversa como Londres o Nueva York. Con que hay morenos de origen asiático en todos los tonos y que esos morenos no aparecen nunca en las fotos. Que en Japón hay musulmanes. Tanto musulmanes japoneses como de otros países asiáticos. Una calidez humana y una apertura hacia el otro que nunca se menciona cuando se describe a los japoneses como una sociedad de individuos homogeneizados e incapaces de socializar, obsesionados con el trabajo. Cada vez más aislados.

 

El Japón de las fotos de Marcio Takeda muestra una sociedad diversa, cálida, divertida, distinta al Japón que constantemente nos muestran los medios y los artistas de este lado del mundo. Después de ver las fotos que Marcio tomó en Tokio en agosto, resulta innegable que acercarse a Japón a través de la mirada de una persona que creció en un país con la diversidad de colores, de razas y de sabores que tiene el Brasil nos revela un Japón que siempre estuvo ahí, pero que no habíamos sabido ver hasta ahora.​​

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