Pavithra.

(2017, India).

Dirigida por Chaitra Nagaraj.

Pavithra es la más reciente de una serie de películas que han salido del estado de Karnataka en el suroeste de la India y tienen la peculiaridad de que todas son habladas en kannada, el idioma local. Estas películas utilizan siempre actores no profesionales y han despertado un interés enorme porque constituyen un movimiento de cine de autor que se sale del circuito hipercomercial de Bollywood y muestran una visión menos caricaturesca de la India. La más famosa de esas películas, Thithi (Funeral) del director Raam Reddy salió apenas un año antes que Pavithra y generó un impacto tal, que poco tiempo después salieron tres películas en las que aparecen los actores de Thithi, usando los nombres que tenían sus personajes en la película.

Lo que hace que Pavithra sea tan peculiar dentro de ese grupo de películas es que es la primera que no es estrictamente “realista,” pero aún con ese abordaje cercano al realismo mágico logra un relato verosímil que sirve para contar cómo es la vida cotidiana en su región. Pavithra cuenta la historia de una chica adolescente de la ciudad de Mysore que tiene una vida onírica tan intensa, que para ella la única distinción entre estar dormida y estar despierta es que la vida “real” de cuando está despierta, está llena de reglas absurdas que la hacen más aburrida.  Entonces, en la vida “real” Pavithra va a la escuela, hace labores menores en la casa de su familia, ocasionalmente ayuda en el negocio de su papá, y hace todo lo que se espera de ella para que la dejen libre el mayor tiempo posible y pasarlo soñando.  

 

El mundo que la directora Chaitra Nagaraj nos muestra en los sueños de Pavithra no se parece al mundo fantasioso de Bollywood, sino al mundo como lo vemos cuando soñamos: es decir, un mundo que en apariencia es igual pero parece estar gobernado por las reglas de la física cuántica: el tiempo no es lineal, la persona que tenemos enfrente no es ella misma, sino otra con su aspecto, al abrir una puerta en vez de pasar al cuarto que lógicamente seguiría dentro de una misma casa pasamos a otra ciudad y así, las escenas de los sueños de Pavithra permiten a Chaitra Nagaraj presentarnos una audaz película surrealista dentro de una película realista.

El momento climático de la película llega cuando las dos realidades chocan. Una amiga de la familia visita a los padres de Pavithra para hablarles de un soltero que está interesado en casarse con ella y que sería un partido imposible de rechazar. Esta oferta sumerge a toda la familia en discusiones que parece que van a llevar a un desastre hasta que surge una solución sacada de la manga que es el único punto flaco de la película: El hermano mayor de la chica recibe una jugosa oferta de trabajo en Inglaterra, y la película cierra cuando el hermano le dice que puede irse con él y que con su sueldo ella puede dedicarse a soñar. Aun a pesar de este final hollywoodense, Pavithra es una película muy recomendable que nos habla de un pedacito del mundo que antes se había visto muy poco en la pantalla grande.