Taeko Nomiya (Ciudad de México, 1990, IG: @nomiyataeko)

Al igual que el Japón, Taeko Nomiya es una isla. Nacida en México de padres japoneses, Taeko aprendió a entender el mundo en japonés y a explicarlo en español. Antes incluso de que ella cobrara conciencia de sí misma y de que conceptos como “mexicana” y “japonesa” adquirieran algún significado, Taeko ya había desarrollado una percepción dual del mundo que la rodea. Ella tiene muy claro que en cada cosa que nos encontramos, en cada lugar que visitamos, en cada persona que conocemos hay siempre un subtexto que no es evidente a los ojos pero que resulta indispensable para poder descifrar lo que tenemos enfrente.

Esa es la razón por la que Taeko hace fotos en doble exposición. Porque siendo la japonesa que creció en México mientras que su familia extendida estaba en Japón, o siendo la mexicana que visitó la insólita Tokio de la que todos sus amigos habían oído hablar, pero ninguno había visitado, Taeko se encontraba siempre poseída por el impulso de compartirle su mundo a alguien que estaba del otro lado del mundo. Luego, al tomar la fotografía Taeko invariablemente descubría que, aunque la cámara había captado fielmente todo lo que ella tenía enfrente, había una capa de realidad que no estaba en las fotos.

Curiosamente, Taeko es una mujer de pocas palabras, de ninguna explicación. Tal vez sea porque esa misma naturaleza insular que le ha dado el que siempre la consideren extranjera la libera de la necesidad de pertenecer que da el saberse comprendido. O tal vez sea que el proverbio tenía razón y, si una imagen vale más que mil palabras, cada fotografía de Taeko Nomiya ya contiene explicaciones más que suficientes.